viernes, 4 de junio de 2010

Greg y la política ficción

A Greg Sánchez lo conocí brevemente en el café de un conocido hotel de Polanco hace casi dos años. Compartíamos mesa con la conocida periodista de televisión, Lilly Téllez. No me quedó mucho de aquella charla, salvo el hecho que se identificaba más como empresario que como político y que no se reconocía en la ideología del PRD, partido por el cual llegó a la presidencia municipal de Cancún.

Lejos estaba de imaginar que aquel hombre de rasgos tropicales, charla aburrida y apodo abreviado en inglés, seria protagonista del escándalo político-electoral del 2010.

Postulado como candidato de la Coalición PRD-PT- Convergencia al gobierno de Quintana Roo, le dictaron auto de formal prisión por lavado de dinero, crimen organizado y fomento al narcotráfico.

El tema es de preocupar. De comprobarse las acusaciones, estaríamos ante un caso, no menor, de narcopolítica. El primer candidato a gobernador encarcelado por sus vínculos con el crimen organizado, en pleno proceso electoral.

Pero si no se le comprueban los cargos, entonces hay de que alarmarnos. Estaríamos frente a un nuevo caso de incompetencia, mala fe, o artimañas de la PGR, que ya ha tenido que dar marcha atrás en otros casos similares, abiertos extrañamente en época electoral y que acabaron con la exoneración de la mayoría de los acusados.

Quien no recuerda Michoacanazo, que llevó a la cárcel a casi 30 alcaldes y funcionarios del gobierno de Michoacán; hoy libres en su mayoría; el de los hermanos Monreal en Zacatecas; o el del priista Arturo Zamora Jiménez, acusado de fraude y vínculos con el narco cuando era candidato al gobierno de Jalisco y despedido con un “usted disculpe” ya pasadas las elecciones.

El caso ha enrarecido la atmosfera política. Jesús Ortega, jefe nacional del PRD, defiende a ciegas a Greg y repite, en cada declaración, que el caso tiene tintes políticos. Jura que no sabia de que acusaban a su candidato, a pesar de que Marcelo Ebrard nunca quiso pararse a apoyarlo y que el PAN no quiso la alianza en ese estado.

Ya en el colmo de la política ficción, Jesús se hizo acompañar del panista Cesar Nava a la presentación de una denuncia contra el Partido Verde , que lo acusó de complicidad en las actividades ilícitas de Greg. Al mismo tiempo, el perredista responsabiliza a Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación y miembro destacado del gabinete del presidente Calderón, de ser el cerebro del complot contra Sánchez.

El auto de formal prisión, dictado por el mismo juez nayarita del michoacanazo, dejó a la coalición sin abanderado al gobierno de ese hermoso estado, y pavimentó el camino para que el PRI se quede seis años más en el Palacio de Gobierno. Salvo imponderable, el próximo gobernador de Quintana Roo se llama Roberto Borge.

sábado, 29 de mayo de 2010

Merolicos en tweeter

Han pasado ocho días y seguimos sin indicios del paradero del Jefe Diego. No hay solicitud de rescate, nadie ha reivindicado el hecho. No sabemos si fue un asunto de venganza o una acción del crimen organizado. No hay pistas sólidas, a pesar de que el aparato del Estado se ha volcado como nunca en este caso de alto impacto, que ha monopolizado la atención en el país, y ha trascendido nuestras fronteras.

Lo único que si sabemos es que a Fernández de Cevallos, abogado acaudalado, personaje clave en la transición hacia la alternancia, se lo llevaron de su rancho la noche del viernes; y que en su camioneta, o cerca de ella, había rastros de sangre que es de su tipo
Atestiguamos el angustioso llamado que Antonio Lozano Gracia, socio y amigo de Diego, hizo a sus captores para que entren en contacto con la familia y establezcan las condiciones del rescate, pero también al hijo del panista pedir a las autoridades mantenerse al margen del caso. Escuchamos al presidente Calderón aseverar categórico, en Washington, que no es un secuestro, y mucho menos un “mensaje” del crimen organizado (¿sabrá algo adicional o es intuición?)

En las redes sociales circula desde la noche del jueves una polémica fotografía en la que aparece un hombre con barba, vendado de los ojos, el torso desnudo, muy similar a Diego Fernández de Cevallos. La familia dice que si es, pero los peritajes no han dicho la ultima palabra. Esos son los hechos. A ellos debemos atenernos y no hacer caso de las especulaciones.

La desaparición, captura, secuestro, o levantón del connotado panista también ha dado lugar a patéticas versiones, que circularon en Twetter y Facebook. La ligereza de Manuel Espino, aunada a la ansiedad de algunos prestigiados comunicadores de tener la primicia, los llevó a difundir una dolorosa mentira que obligó al ex jefe del PAN a disculparse públicamente.

Pero afortunadamente ha habido muchas reacciones humanas y positivas. En particular me sorprendió el tono del comunicado del EPR, al que quisieron vincular con el caso. La organización guerrillera dijo lamentar la desaparición del panista y expresó su solidaridad con la familia; en contraste con algunos mediocres y frustrados que hasta celebraban, en las redes sociales, la desgracia ocurrida a los Fernández de Cevallos.

El caso es grave, tiene consecuencias para el país, no hagamos el juego a los merolicos